Thursday, May 18, 2006

El rollo de papiro o el volumen

El rollo de papiro en Egipto





1. Introducción histórica:

La civilización del rico y abundante Valle del Nilo, es decir, la egipcia, realizó aportes invaluables a la historia de los soportes y de la escritura: el papiro y los jeroglíficos. Altamente organizados en jerarquías sociales muy estrictas lograron mantener su herencia cultural a pesar de las dominaciones asiria y persa. Toda la organización social y política era mantenida por los sacerdotes que concentraban todo el poder sagrado en la figura del faraón.
Su cultura, incluido su sistema de escritura, sólo fue empleada por ellos, y se expandió poco. Esto se explica por el aislamiento que se forjaron, ya que, surgidos en las riberas del Nilo, los desiertos circundantes los mantuvieron aislados de los vecinos durante los siglos de formación. Cuando llegó el momento de la expansión imperial, los egipcios tenían un fuerte sentido tradicional y no hubo deseo de atraer a otras gentes, a las que de todas formas consideraban inferiores.
Su escritura, a diferencia de la sumeria, es colorida y ricamente decorada y es, desde su inicio, un sistema de verdadera escritura, porque da cuenta, de un modo bastante complejo, de la lengua hablada, lo que permite que con ella se escriban, no solo los documentos administrativos, legislativos y comerciales, sino también plegarias, leyendas y la literatura en todas sus formas.





En las ciencias básicas alcanzaron un avance importante, aunque inferior en su conjunto al de los mesopotámicos ya que los egipcios fueron más empíricos que abstractos. Pero su fama se debe a sus conocimientos en medicina. Ignoraron siempre las causas de las enfermedades pero fueron capaces de diagnosticar y curar con una exagerada farmacopea, más mágica que real. Los cirujanos, en cambio, tuvieron un conocimiento más exacto y práctico, visible y famoso en todo el mundo por sus técnicas para embalsamar.

El escriba, el hombre que dominaba la lectura y la escritura, fue objeto, en Egipto y Mesopotamia, de una gran consideración social, después de los soberanos y sus familiares. Les correspondía una posición clave en la sociedad. Gracias a los escribas fue posible el mantenimiento casi inmutable del estado egipcio. Ellos educaron al pueblo bajo y a las clases dirigentes para la consolidación y pervivencia de las estructuras sociales; administraron la riqueza del país y fomentaron, con sus conocimientos técnicos, un mayor aprovechamiento de los recursos naturales y la creación de nuevas fuentes; fueron el instrumento de distribución de esta gran riqueza entre los habitantes y a ellos se debe el carácter alegre de los egipcios.



A las escuelas acudían preferentemente los hijos de los nobles y de los escribas, pero también estaban abiertas a los de las familias de sectores sociales más bajos. Primero aprendían la lectura y la escritura; luego matemáticas y geografía. Ejercitaban la memoria, la expresión oral y la escrita. Recibían una sólida moral, que moldeaba su carácter y comportamiento, inculcándoles el contenido de la literatura sapiencial que abarcaba desde el aprendizaje de las buenas maneras hasta un conjunto de enseñanzas morales.

2. Etimología:
El nombre de este material es de origen egipcio. La planta del papiro era conocida en el Antiguo Egipto como djet o thuf. Su nombre científico es Cyperus Papirus, de la familia de las Ciperáceas.

De hecho, el término del que procede originariamente tiene el significado de “de la gran casa” en la lengua del país del Nilo. Es decir, su propio nombre nos indica que, en origen, éste fue uno de los materiales de escritura empleados en la administración faraónica. Adaptado el nombre original por los griegos bajo la forma pápyros, se acabó reservando el término býblos, que a veces coexiste con el anterior, para referirse al producto material, el rollo, una vez que había sido confeccionado.
Precisamente la palabra "papel" se deriva de la palabra griega "papyros"

3. Proceso de elaboración
Plinio, en su Historia Natural, nos ha legado una detallada descripción del proceso de elaboración del papiro.
Lo primero de todo, hemos de saber algunas nociones sobre la planta sobre la cual se fabrica. La planta de la que se extrae crece en abundancia en las tierras pantanosas del Delta del Nilo. Se trata de una planta perenne con un rizoma rastrero muy grueso y con tallos que alcanzan los tres o cuatro metros de altura. El tallo es grueso y cilíndrico, liso, de color verde oscuro. Tiene flores insignificantes reunidas en pequeñas espigas, con forma de varillas de paraguas. Suele crecer en el agua (embalses, lagos, riveras, etc.), aunque también es fácil de cultivar en macetas en interior.

Era indispensable que se elaborase en el mismo lugar en el que era recolectado, ya que era preciso que el tallo de la planta se mantuviese fresco en todo momento para facilitar su posterior manipulación. Esta característica explica el hecho de que el papiro fuera en el resto del Mediterráneo un producto de importación, plenamente manufacturado en origen. El procedimiento (1) era el siguiente:
El tallo de base triangular era seccionado en trozos más pequeños de entre dos y tres centímetros de ancho por unos veinte de alto, que, a su vez, sufrían un completo proceso de elaboración.



Siguiendo varios métodos, se conseguían extraer finas láminas, que reciben el nombre de philýrai. Estas tiras, que debían mantenerse frescas y en remojo, se disponían sobre una tabla humedecida.



Se superponían en dos filas perpendiculares, de las cuales la horizontal era la que seguiría posteriormente la dirección de escritura (recto), mientras que la vertical componía la parte trasera de la trama (verso).



Su unión se producía gracias al bataneado con un instrumento contundente de madera, que facilitaba la liberación de una sustancia propia de la planta que actuaba como pegamento natural.



El resultado era un kollêma, una hoja, que tras haber sido prensada y secada al sol, sufría un proceso de pulido con la finalidad de conseguir una superficie totalmente lisa. Los kollêmata, hasta un número que podía ir de los veinte a los treinta, eran unidos por el lateral utilizando un pegamento formado por agua, harina y vinagre. El resultado era el rollo de papiro.
La materia resultante no requería un tratamiento específico para que se pudiera escribir con un cálamo o pluma de caña sobre ella, utilizando una tinta que se elaboraba en ese mismo momento a partir de negro de humo, cola y agua. No obstante, en aras de proporcionar una mayor protección al papiro frente a las agresiones derivadas del uso cotidiano, en el verso podía ser aplicado aceite de cedro. E, incluso, como señala GALLO, hay fragmentos papiráceos que muestran en su recto todavía una pátina de un amarillo brillante que hacía que las letras resaltasen especialmente sobre la superficie del material.



4. Tipos de papiro:

Este material no siempre era de la misma calidad y tamaño, sino que existían múltiples posibilidades, según Plinio.
Los dos tipos de papiro de mayor calidad eran la charta hierática, llamada así por el hecho de que se solía reservar originariamente para los textos sagrados, y que acabó denominándose augusta, y la charta liviana, que recibía este nombre en honor de Livia, la mujer de Augusto. Por su parte, la charta claudiana, introducida en época del emperador Claudio, era de calidad inferior a las dos anteriores pero más resistente. A continuación, Plinio nos habla del tipo de papiro de uso común, la charta amphitheatrica, llamada así quizás por la ubicación de la fábrica, que acabó siendo denominada fanniana, después de que un artesano, de nombre Fannio, mejoró el proceso de fabricación con un tratamiento de su invención. Los dos tipos siguientes reciben su nombre con respecto al lugar de fabricación: la charta saitica, fabricada cerca de Sais, en el Delta del Nilo, y la charta taeneotica, fabricada en Taenea, junto a Alejandría. El último tipo de papiro, aquel que estaba destinado al uso comercial y no a la escritura, recibía el nombre de charta emporetica, debido a que su grosor y bastedad lo convertían en una especie de cartonaje o material para envolver productos. Isidoro de Sevilla, en sus Etimologías, habla de un tipo de papiro que no cita Plinio: la charta corneliana, que recibiría su nombre por el hecho de que el primero que encargó su elaboración fue Cornelio Galo, prefecto de Egipto. En su momento, T. Birt propuso que este tipo podía tratarse de la charta amphiteatrica. Sin embargo, ésta sigue siendo una cuestión abierta.

5. Utilidades:

El libro material creado por la cultura presidida por los faraones es el primero que utiliza la tinta y una materia ligera, el papiro, que puede ser considerado como el antecesor del papel, al que se parece en su aspecto exterior y en una serie de cualidades: color, flexibilidad, tersura y facilidad para recibir la tinta sin que ésta se corra.


El formato del rollo de papiro fue útil a la humanidad durante tres largos milenios y durante uno a la cultura clásica. Permitía recoger textos de cierta extensión con la garantía de integridad de la obra, tenía buena apariencia, se podía escribir en él fácilmente con tinta, borrar con agua lo escrito y embellecerlo con ilustraciones en color. Además no tenía mucho peso, y se podía transportar con facilidad. Es decir, poseía unas cualidades que le hacían superior a las tabletas de arcilla usadas por los mesopotámicos, así como los rollos de piel que usaron otros pueblos de la Antigüedad que, aunque conocían el papiro y les resultaba grato, no les era fácil su adquisición. Por ello fue vehículo de la expresión escrita de los egipcios, que lo inventaron, y de los escritores de Grecia y Roma, donde alcanzó tal prestigio que quedó identificado como el medio noble de expresión de la literatura superior.
Además de servir para la producción del papiro de escritura, que veremos más adelante, los tallos de la planta djet se utilizaban también en la fabricación de embarcaciones, esteras, cuerdas, zapatos, velas de barcos, vestidos de corteza, etc. La parte inferior de tallo era comestible, masticándolo para sacarle el jugo y desechando la fibra. También se usaba como mecha de cirios y en lámparas de aceite. Con su raíz se preparaban medicinas y perfumes, a la vez que, una vez secas, servían como combustible.
La producción del papiro sólo se realizaba en Egipto, por tanto era de gran utilidad para obtener beneficios, ya que de allí se exportaba al mundo Mediterráneo, todo ello controlado por el estado.
El papiro fue siempre un material caro. Por ello, cuando el texto primitivo del recto no tenía interés para el poseedor, o bien se borraba el escrito antiguo para escribir en la misma cara, o bien se utilizaba el verso, conservando el rollo íntegro generalmente para notas breves, cálculos, borradores y ejercicios escolares. Para estos últimos menesteres se usaron normalmente, además de los fragmentos de papiro, tabletas de madera recubiertas de una ligera capa de yeso y, de manera más amplia, como en otros pueblos de la antigüedad, "ostraca", nombre dado a los fragmentos de caliza y de recipientes de alfarería empleados como materia escritoria. La piel se empleó raramente como materia escritoria, pero su uso data de tiempos antiguos. Numerosos textos fueron grabados o pintados en estelas de piedra y en las paredes de los templos y de las tumbas con una abundancia tal que no ha tenido parangón hasta el Islam.
A pesar de sus utilidades, no debió existir comercio del libro en Egipto, salvo por lo que se refiere al "Libro de los muertos", que era fabricado en serie, quedando normalmente en blanco un lugar para poner el nombre del destinatario. La causa puede estar en el hecho de que los reyes, los señores poderosos y los templos tenían a su servicio escribas que podían copiar los textos que precisaran o desearan.
Otro gran inconveniente tenía el rollo para los que hoy trabajamos con libros, la dificultad de encontrar un pasaje concreto. Otros inconvenientes eran su fragilidad, al desgarrarse fácilmente, la necesidad de utilizar las dos manos durante la lectura, el riesgo de que se embrollara y la precisión de ser enrollado de nuevo al terminar la lectura o para iniciarla. Además su capacidad era limitada si se quería que fuera manejable.




6. Restos de papiros encontrados:

La procedencia de los restos hoy en día conservados tiene que ver con dos circunstancias casuales que han supuesto las mayores fuentes de papiro con las que contamos hoy en día: los vertederos de papiro egipcios y los papiros carbonizados de Pompeya y Herculano.

- El primer papiro descubierto estaba sin utilizar, y fue encontrado en la tumba de un funcionario en Saqqara, que data del 3.035 A.C.

- El primer papiro escrito conservado data del 2.500 A.C., en la V dinastía, y contiene la contabilidad del Templo de El-Gebelein durante el reinado de Neferirkare-Kakai.

- El Gran Papiro Harris, el más grande que se conserva, está en el Museo Británico. Sus dimensiones son de 45 metros de largo y 45 centímetros de ancho. Su nombre se debe a un aficionado a la egiptología que lo tenía en posesión. Se trata de un archivo del estado, formado por 117 columnas en hierático, que nos relata desde el reinado de Larsu, en la XIX dinastía, hasta el de Ramsés III. En el mismo papiro se encuentran "las instrucciones de Amonnakhte", escrito por un escriba de la "Casa de la Vida".

- El Papiro de Ebers se conserva en la Universidad de Leipzig. Data del 1.550 A.C. y es un tratado de medicina (en varias especialidades), higiene y ginecología. Es también un completo texto de anatomía. Contiene recetas médicas hechas a base de higos, ajo, cebolla y miel.

- El Papiro Carlsberg se encuentra en Copenhague y se remonta al siglo II D.C. Es otro papiro médico, que nos da idea de los grandes conocimientos sobre el cuerpo humano y la medicina que tenían los egipcios.

- El Papiro de Berlín, en el museo egipcio de dicha ciudad, contiene documentos de muy variada índole, entre los que destacan varios tratados médicos.

- El Papiro Abbot, que pertenece a la XX dinastía, relata la investigación de una serie de robos de la época. Se encuentra en el Museo Británico.

- El Papiro Aker es una versión de un fragmento del Libro de Los Muertos. No se conserva entero.

- El Papiro de Ani, de 26 metros de longitud, es la versión más conocida del Libro de los Muertos. Data del 1.300 A.C. y se le atribuye a un escriba llamado Ani, aunque se observan tres tipos de letra diferentes, por lo que podría haber sido escrito por varias personas.

- Por último, el Papiro Edwin Smith data del 500 A.C. y su contenido también es de carácter médico. Tiene pasajes muy interesantes sobre tratamientos maxilofaciales y enfermedades de mama.



Grecia

El papiro hizo su aparición en Grecia en el siglo VII a. de C. Leer y escribir era algo corriente en la sociedad ateniense de los siglos V y IV a de C., y se escribía generalmente sobre papiro.

Los griegos heredaron el papiro egipcio, pero lo trataban de una manera distinta, preparando folios que, una vez escritos, se plegaban horizontalmente varias veces y se sellaban. A diferencia de los escribas egipcios, que empleaban una especie de pincel para escribir, los griegos empleaban el kalámos, que era una caña o una pluma.

El texto de las obras se distribuía en varios rollos, de una longitud más o menos similar y teniendo en cuenta la división por capítulos, mientras los textos breves estaban reunidos en un mismo rollo, lo que indica una cierta tendencia a adoptar materiales de la misma longitud; alrededor de seis o siete metros, que formasen un cilindro de unos cinco o seis centímetros de diámetro, cómodo para llevar en la mano. En cuanto a la altura, ésta variaba entre doce y quince centímetros, o bien entre veinte y treinta.

Los griegos hicieron uso de las tintas egipcias, y escribieron en el rollo en columnas, que equivalían a páginas, por un sólo lado del rollo. Solo los estudiantes o personas de escasos recursos usaban los dos lados del rollo. La caligrafía en los textos oficiales era la empleada en la piedra o el metal, la cursiva era de uso personal, para una copia privada o para la copiar textos al dictado que luego serían pasados en limpio, caso común de los autores, que no escribían sus obras sino que las dictaban a esclavo o secretario

La escritura trazada sobre el papiro apareció aumentada, sin espacios entre una palabra y otra; sin embargo se señalaba el final de un párrafo subrayando la última línea de este. El título de la obra se comenzó a utilizar muy tarde, generalmente se citaba al final del texto. Un gran inconveniente tenía el rollo era la dificultad de encontrar un pasaje concreto. Otros inconvenientes eran su fragilidad, al desgarrarse fácilmente, la necesidad de utilizar las dos manos durante la lectura, el riesgo de que se enrollara y la precisión de ser enrollado de nuevo al terminar la lectura o para iniciarla. Además su capacidad era limitada si se quería que fuera manejable.

Para facilitar su conservación eran reforzados una tura de pergamino, o con varillas en los extremos, y guardados en bolsas de piel o de papiro, de las cuales pendía un marbete con el título del texto
Es posible que los griegos ilustraran sus textos, pero no hay papiros griegos ilustrados antes de los tiempos imperiales, en los que ilustran los textos de geometría y matemáticas; y los tratados de guerra con planos de ciudades y dibujos de máquinas militares; los de astrología con dibujos de las constelaciones; los de biología y botánica con animales y plantas. Finalmente se ilustraron los poemas homéricos y algunas obras dramáticas.
Las primeras Bibliotecas
En Grecia pronto surgieron grandes bibliotecas de papiro. La más famosa es la conocida biblioteca de Alejandría, organizada por Ptolomeo II. Otra biblioteca famosa es la biblioteca pública de Pisístrates, que data del año 550 a. de C. Platón poseía otra buena colección de libros, y a Aristóteles le podemos atribuir la pertenencia de la primera biblioteca privada. Por otra parte, cabe señalar que Aristóteles es considerado como el primer bibliotecólogo, de hecho enseñó al rey de Egipto a organizar una buena biblioteca.
El griego, evoluciona
Hubo varios dialectos dentro del área de influencia del imperio griego, y ello se plasma también en la escritura, y por ende en los rollos de papiro. Podemos señalar cuatro dialécticos principales:
La lengua jónica fue uno de los dialectos helénicos, hablado en Eubea, en las Islas Cícladas y en la región de Asia Menor que comprende Esmirna, Éfeso y Mileto. Es la base de la lengua de Homero, Hesíodo y Herodoto y en él se escribieron muchas obras del siglo V a. C. como las del médico Hipócrates y las de los autores mencionados.
El dialecto dórico, hablado en el N.O. de Grecia, en el Peloponeso, en la parte sur de la costa del Asia Menor, en las islas de Creta y Rodas y en la Magna Grecia. Es la lengua de Píndaro, Teócrito y de toda la poseía bucólica y coral.
El dialecto arcadio-chipriota, del que poco se conoce, desciende de la lengua que se hablaba durante el dominio de Micenas en el Peloponeso y algunas islas meridionales
El dialecto eólico fue uno de los cuatro grandes dialectos griegos y fue hablado en la parte norte de la costa de Asia Menor, en la isla de Lesbos, en Tesalia y en Beocia. En él compusieron sus poesías Alceo y Safo, de Lesbos.







Roma

Los romanos heredaron muchas aspectos de la cultura griega, entre ellos la utilización del rollo de papiro como soporte de escritura (aquí también está presente la herencia etrusca), que vino a sustituir a otros soportes más primitivos e incómodos de usar: corteza de árbol, rollos de plomo y de tela, etc.

En una primera etapa, la escritura estaba recogida en los llamados “libros lintei”, libros de tela de lino. Será en el siglo II a. de C. Cuando aparezcan los libros fabricados con papiro. Hay que tener en cuenta que los libros griegos fueron el modelo a seguir por los romanos, razón por la que leer un libro significaba leer un rollo.

Comercio del libro
Los romanos pronto desarrollaron un gran interés por los libros, y ello desembocó en una gran actividad comercial. Los volúmenes destinados al comercio estaban escritos por esclavos literati, llamados scriptores, amanuenses, librarii, antiquarii. Librarius significaba "escritor de obras literarias". La calle de los libreros de Roma se llamaba Argileto y estaba situada cerca del teatro Marcello.


Los libreros romanos tenían un catálogo de las obras en venta, con el nombre del autor y las primeras palabras del texto, los volúmenes se conservaban sobre pequeños palcos llamados "nidos" y protegidos a menudo, por un paño color púrpura. En Roma surgieron fábricas que importaban de Egipto papiro no elaborado, que se transformaba en fardos de hojas preparadas para ser escritas. Los Ptolomeos, para proteger su producto, lo gravaron con un arancel de exportación y más tarde monopolizaron su comercio sellando la primera hoja de cada fardo con una especie de timbre oficial llamado "protocolo".

El comercio de libros, que al principio ofrecía volúmenes a altísimos precios, fue reduciendo los mismos a medida que la producción aumentaba.

Otra consecuencia de esta pasión por los libros fue la creación de grandes bibliotecas, tanto privadas como públicas, éstas últimas instruidas por Cesar y Augusto.

El paso hacia los libros cristianos

La llegada del cristianismo al Imperio Romano modificó tanto la forma como el contenido de los libros. El rollo de papiro dejó paso al códice de pergamino. Era más adecuado para los primeros cristianos ya que tenía más capacidad al poder escribirse por ambas caras, era más fácil de transportar por su tamaño y se deterioraba menos. Además su uso permitió a los cristianos marcar diferencias con el mundo pagano y con el judío que escribían sobre rollos. El códice también tenía la ventaja de poder localizar con mayor rapidez y exactitud la información buscada.

Los primeros códices fueron de papiro, más tarde, fue sustituido por el
pergamino en parte por ser más económico y en parte por no tener que depender de las importaciones de papiro de Egipto que, en la época de las invasiones y la anarquía, se hizo enormemente costosa.

El pergamino estaba hecho de piel de cabra o de oveja preparada para recibirla escritura. Parece ser que fue inventado en la ciudad de Pérgamo cuando ésta no pudo importar papiro de Egipto por veto de los faraones Ptolomeos.

La conquista de Egipto por los árabes en el año 641, redujo el ritmo de exportaciones que llegó a ser muy irregular, seguramente fueron factores económicos y sociales los que provocaron la desaparición del papiro. Primero, el alto costo del transporte por barco, segundo, la sequía del Nilo y los trabajos de irrigación comenzados por los árabes, que transformaron los pantanos en terrenos agrícolas.

Hay que tener en cuenta también que la introducción del pergamino como soporte de escritura ofrecía bastantes ventajas sobre el rollo de papiro. Así, por ejemplo, mientras que la hoja de papiro sólo permitía una doblez, la de la piel se doblaba más veces, hasta obtener 4, 8 ó 16 páginas. De ahí que el rollo empiece a ser sustituido por el códice. Con todo, el rollo de papiro se siguió empleando hasta finales del siglo III.



CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ROLLO DE PAPIRO O VOLUMEN

Origen y denominación
El libro material creado por la cultura presidida por los faraones es el primero que utiliza la tinta y una materia ligera, el papiro, que puede ser considerado como el antecesor del papel, se parece en su aspecto exterior y en una serie de cualidades: color, flexibilidad, tersura, facilidad para recibir tinta sin que esta se corra, como anteriormente hemos indicado. Precisamente “papel” (papier, paper en algunas lenguas occidentales) se deriva de la palabra griega papyros, que parece ser de origen egipcio, nombre dado a unas hojas parecidas al papel y a la planta de la que se obtenía, el cyperus papyrus.
Cyperus papyrus, planta del papiro

El nombre de este material es de origen egipcio, de hecho, el término del que procede originariamente, papuro tiene el significado de: “de la gran casa” o “lo del faraón” en la lengua del país del Nilo, porque su explotación constituía monopolio real y su propio nombre nos indica que, en origen, éste fue uno de los materiales de escritura empleados en la administración faraónica. Adaptado el nombre original por los griegos bajo la forma papiros, y al latín papyrus, se acabó reservando el término býblos, que a veces coexiste con el anterior, para referirse al producto material, el rollo, una vez que había sido confeccionado.
Más tarde el nombre se aplicó por extensión a la materia escritoria (rollo en blanco) y finalmente pasó a significar también lo escrito, un libro o un documento. Igualmente se usó el diminutivo biblíon como tal y simple sinónimo.

Procedencia
La planta de la que se extrae el material con el que se elabora el papiro es un junco palustre de la familia de las ciperáceas (cyperus papyrus), en la Antigüedad crecía en todo el territorio egipcio tanto en las zonas pantanosas del delta como en las aguas estancadas, a causa de las inundaciones del Nilo, de una profundidad aproximada de un metro. En menor cantidad se daba también en Sicilia, Mesopotamia y Siria. En nuestros días sólo se encuentra espontáneo en Sudán y Etiopía. La cyperus papyrus tiene en su tallo una sección triangular y puede alcanzar una altura de 3 a 6 metros, con un grosor que puede ser como el brazo de un hombre. En su interior hay una serie de filamentos envueltos en una sustancia viscosa que con habilidad se pueden extraer en toda su longitud.
Otro aspecto interesante de esta planta son sus múltiples utilidades. De hecho, el tallo de la planta es carnoso y proporciona un alimento nutritivo rico en fécula. Por no hablar de su utilidad para múltiples aspectos de la vida cotidiana en la confección de ropa, cestos, cuerdas, calzados, embarcaciones, etc. Su raíz, en un país semidesértico como Egipto, era utilizada como leña, e incluso la medicina egipcia había sacado un admirable provecho de las ventajas curativas que se obtenían de utilizar tiras de papiro como vendajes, su tallo triturado como ungüento y sus cenizas como remedio cauterizante. El lado negativo de las múltiples utilidades proporcionadas por la planta del papiro para la vida cotidiana del pueblo egipcio fue que provocó una sobreexplotación. Al estar al alcance de cualquiera, grandes zonas productoras acabaron siendo esquilmadas, lo que tuvo como consecuencia una reducción de la producción y el consiguiente aumento de los precios. Ese incremento de los precios también se produjo por motivos especulativos, debido al monopolio real que existía sobre la producción del papiro como soporte de escritura. Esta situación, que ya se daba en tiempo de los faraones, fue explotada por los reyes helenísticos que dominaron Egipto y que vieron con claridad el poder que se derivaba del control de la producción del papiro.

El teórico Teofastro, habla de la planta del papiro y sus utilidades en su libro El libro de las plantas:

«El papiro no crece en las aguas profundas, sino sólo en profundidades de dos codos y, a veces, menos. El grueso de la raíz es como el grueso de la muñeca de un hombre robusto, y la largura por encima de cuatro codos. Crece sobre la misma tierra proyectando raíces a los lados, delgadas y entretejidas, por el cieno, y, hacia arriba, tallos que dan a la planta su nombre de papiro. Estos tallos son de sección triangular y tienen una longitud de unos diez codos; están rematados por un penacho flojo y de ninguna utilidad; carecen enteramente de fruto. La planta emite hacia arriba estos tallos en muchos puntos. Se utilizan las raíces en lugar de madera, no sólo como combustible, sino también para fabricar con ellas gran variedad de enseres, porque la raíz tiene mucha y buena madera. El papiro en sí es útil para muchos menesteres, porque de él se hacen embarcaciones de la corteza se tejen velas, esteras, una especie de vestimenta, cubrecamas, maromas y muchas otras cosas. Conocidísimos por los extranjeros son los rollos de papiro. Pero, sobre todo, el papiro es un gran recurso alimenticio; pues todos los nativos mastican el papiro crudo, hervido y asado: tragan el jugo y expulsan de la boca la mascada. Así es el papiro y éstos son sus usos.»


También Dioscórides en su Materia Médica habla del proceso de elaboración del rollo:

«El papiro es conocido por todos, de él se fabrica el papel. Es útil en el uso medicinal; se prepara para dilatar las fistulas así: mojado, se le enrolla un cordel y se le aprieta, hasta su desecación. Al estar estrujado y seco, dentro de las fistulas se llena de líquido, e hinchándose, las abre. Su raíz tiene cierta virtud nutritiva; es por lo que los egipcios, mascándola, tragan el zumo y escupen el resto. Emplean las raíces a modo de lejía. El papiro quemado, hasta hacerlo ceniza, tiene virtud de atajar las úlceras corruptivas, las de la boca y las de cualquier parte. El papel de papiro, quemado, obra lo mismo, pero con más fuerza.»

Características de los rollos egipcios

Los egipcios descubrieron que con el tratamiento de los filamentos de la planta cyperus papyrus conseguían unas hojas con un espesor aproximado de una décima de milímetro, que eran flexibles, se podían doblar y enrollar, y en ellas no se corría la tinta, un hallazgo. La altura de los hojas variaba entre 42 y 16 centímetros, y su anchura podía llegar a los 40 cm. En general, las hojas de mejor calidad , formadas con los filamentos del centro del tallo, eran más anchas que las de peor clase, para las que se utilizaban los filamentos próximo a los bordes.




La mayor parte de los papiros egipcios encontrados conservan parte de su flexibilidad y blancura, pero la humedad los hace frágiles y los ennegrece, al humedecer y secar varias veces se deshacen con facilidad al menor roce.
El libro creado por los egipcios superó, tanto en los aspectos formales como en los de contenido, al mesopotámico, su coetáneo y probable predecesor, pero ambos tuvieron características comunes:

Brevedad: La única excepción es el Libro de los muertos, pero no es una obra unitaria, sino un conjunto de composiciones distintas, algo similar a lo que sucede con la Biblia.
Anonimia: También se da en la escultura y en la pintura, y en la literatura está justificada además por la fuerza de la tradición oral.
Falta de tratados científicos, aunque los escribas acopiaron en ambos casos una gran cantidad de datos procedentes de la experiencia alcanzada en diferentes materias.
En cuanto a los géneros literarios, con independencia de que en Egipto existiera un rudimentario teatro, el libro de este país ofrece dos géneros nuevos: la poesía lírica y la narración. Ambos probablemente debieron de existir en Mesopotamia, pero circularían solo en forma oral entre el pueblo iletrado.
Los escribas egipcios no dudaron en poner al servicio de la educación el arte monumental, que constituye una sección del libro egipcio. Los grandes edificios- palacios, templos, tumbas- por su grandiosidad, eran un recordatorio constante de la grandeza y eternidad del país y sus instituciones. Las inscripciones y pinturas con que estaban decorados no buscaban primordialmente un efecto estético, eran más bien, un medio de información, con una función similar a la de los templos cristianos medievales, cuyos edificios servían para impresionar al creyente con magnificencia de Dios, donde cuyos ornamentos eran un instrumento para la enseñanza de la historia sagrada a una población analfabeta.
No se sabe con certeza el número de hojas que tenían los rollos, que no debió ser uniforme a lo largo de la historia , pero sabemos que, si el texto era largo y precisaba más hojas, el propio escriba las pegaba. Si por el contrario, al ser breve, no se necesitaban todas, cortaba las que no había utilizado.
Los rollos egipcios alcanzaban una gran longitud en comparación con la que tuvieron después los griegos. Los papiros, todos en el Museo Británico, de Harris, Greenfield, Ani y Un, por ejemplo tienen una longitud de 40,3,23 y 20 metros, respectivamente.
Los rollos escritos se guardaban en jarras, cajas de madrea o en bolsas de piel, cuyas diversas formas pueden contemplarse en los relieves y pinturas de las tumbas. A veces las bolsas de piel tienen un asa para poder transportarlas con facilidad. En ocasiones el título del papiro se ponía en los receptáculos en que se guardaba, pero con frecuencia figuraba en una etiqueta exterior. Se utilizaba para escribir la cara en que los filamentos estaban en horizontal, paralelos a la línea de la escritura, así quedaba en le interior del rollo, con lo que se conseguía que la parte del texto estuviera más defendida tanto de los efectos de la luz como de cualquier accidente físico.
El escriba, aunque podía trabajar de pie, normalmente se sentaba con las piernas cruzadas y escribía, sin otro apoyo que su cuerpo, sobre el rollo que iba desenrollando con la mano izquierda mientras escribía con la derecha, el comienzo del texto se encuentra en la parte derecha del rollo. No sangraban la primera línea y los finales eran irregulares, es decir, sin justificar, y el números de líneas por columna variaban.
Al final del texto suele haber un colofón donde, después de expresar la alegría por haber terminado el trabajo y asegurar que el texto es correcto, se añade el nombre del copista y la fecha. En las copias de textos religiosos no es raro encontrar una observación sobre su origen divino, su antigüedad y las peculiaridades de su lenguaje antiguo.




Características de los rollos grecorromanos
El rollo griego
Las hojas con las que se formaban los rollos se llamaban collémata, como anteriormente se ha indicado, de ahí se deriva protocolo, “serie de documentos notariales”, cuyo sentido primero fue “lo pegado en primer lugar”, refiriéndose a la hoja en la que figuraba la diligencia de haber pagado tasas. Se colocaba al principio del rollo e invertida, es decir con las fibras verticales. Esta práctica se inició en tiempos bizantinos y se prosiguió durante la dominación de los árabes. Más tarde significó la primera hoja o columna, eschatocollion, que no ha aparecido en ningún texto griego, pero sí en Marcial, la última hoja. Hubo también unos rollos especiales, los llamados sygcollésimoi, formados a base de documentos que se fueron pegando unos a otros para su mejor conservación a los archivos y que llegaron a ser larguísimos, pues hay noticias de uno con 437 hojas.

El rollo en blanco se denominó chartes que a través del latín charta, ha tenido una larga descendencia en castellano (desde carta y cartel, hasta cartera y cartucho) y en otras lenguas europeas. Por extensión, se ha usado para designar un escrito, libro o documento, lo mismo que el diminutivo, chartion.
Las dimensiones de los rollos griegos eran inferiores a los de los egipcios. Variaban mucho en altura y longitud y el tamaño de las hojas estaban en relación con la calidad. Las de mejor calidad podían alcanzar los 33 por 23 centímetros; las inferiores se quedaban reducidas a 25 por 19 centímetros, aproximadamente. En consecuencia, un rollo largo andaba por los siete metros de longitud, aunque los había de más de 10 metros porque el autor o el copista podían pegar los collémata que precisaran para dar cabida a la totalidad del texto. Igualmente podían cortar las que quedaron en blanco.
La columna, el equivalente a la actual página, algunas veces recibió impropiamente el nombre de cóllema, el suyo verdadero era selís. El uso impropio de cóllema se explica por extensión, primero se empleó para designar un escrito y más tarde una columna, en este último significado pudo influir los tomoi sygcollesimoi, rollos en que las hojas equivalían a escritos independientes y llevaban numeración correlativa para su fácil localización.
Las columnas, dos por página, quedaban alineadas perfectamente por la izquierda, no así por la derecha para no dividir las palabras, aunque se dividían cuando era preciso de acuerdo con unas normas establecidas. El número de líneas (stichoi) por columna varía, incluso en la misma obra, según la altura de la hoja y el tamaño de la letra.
Se escribía sólo por un lado (recto, en latín), en le que las fibras corrían horizontalmente, como las líneas, a las que servían de guías normalmente, pues en ocasiones se hacían unas marcas para facilitar la horizontalidad (puntos de referencia o líneas marcadas con una rueda de plomo). Rara vez se escribía por la otra cara ( verso), en la que las fibras corrían de forma vertical , sólo recurrían a este procedimiento estudiantes y personas con pocos recursos económicos, que utilizaban el verso de documentos que habían perdido su valor para hacer borradores o copias de obras que no podían adquirir, en este caso el rollo se llamaba opisthógrafo.
El rollo romano
El libro romano es una prolongación del griego hasta el extremo de que lo historiadores suelen tratarlos conjuntamente. En su aspecto material continuó siendo el rollo de papiro y en su contenido refleja la superioridad de la cultura romana, aportando su sentido práctico con materias como la organización política o el desarrollo de la técnica o ciencias aplicadas.

A partir del siglo III a.C. cuando comienza tímidamente la literatura romana, la forma normal del libro fue el rollo (volumen) de papiro por herencia griega, el papiro se llamaba papyrus y charta, la primera para referirse a la planta, la segunda para el rollo en blanco o para cualquier materia escritoria, las columnas se llamaban paginae y las hojas plagulae. La varilla central sobre la que se enrollaban, umbiculus, cuyos extremos se adornaban con borlas, cornua. Del rollo colgaba una etiqueta identificadora, el titulus o index. El rollo se mantenía cerrado con unas cintas (lora) a veces de colores, y si era valioso se embutía en una bolsa de cuero. También se guardaban en cajas, generalmente de forma cilíndrica y con un asa para su transporte.


La calidad del papiro no fue mejorando a lo largo de los años, sino que su proceso de fabricación sufrió un progresivo empeoramiento. De hecho, como ha estudiado Turner, el papiro más antiguo sigue siendo el de mayor calidad, así, el tipo confeccionado en el Egipto faraónico es más fino y uniforme que el que se confeccionó en el de la época Ptolemaica, más oscuro y de mayor grosor. Y el elaborado durante la dominación de Roma es todavía más basto, no obstante, su calidad siguió siendo aceptable por lo menos hasta finales del siglo III d. C. A partir de ese momento, el papiro, por regla general, se parece más a cartón que a papel y su utilización como soporte de escritura lo ponía en clara desventaja frente a otros materiales emergentes, sobre todo el pergamino

















BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

• Dahl, Svend (1982): Historia del Libro. Alianza Editoriales. Madrid
• Escolar Sobrino, Hipólito (1993): Historia Universal del Libro. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid
• Martín Aguado, José A. y Armentia Vizuete, José I. (1995):Tecnología de la Información Escrita. Editorial Síntesis. Madrid
• Escolar Sobrino, Hipólito (1993): Historia Universal del Libro. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Madrid
• http://www.proel.org/
• http://bibliotecologia.udea.edu.co/andrear/funinfo2/guia/egipto.htm
• http://www.serv-inf.deusto.es/ABAITUA/konzeptu/htxt/grupoi2.htm
• http://www.fyl-unex.com/papyros/papiro.htm
• http://www.egiptodreams.com/EPapiro.htm
• http://www.egiptoaldescubierto.com/?dest=/vida/papiro/papiro.html
• http://www.ic http://w3.cnice.mec.es/eos/MaterialesEducativos/mem2001/scripta/trad/trad2.htmonio.com


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Friday, April 21, 2006

Concierto Bossa Nova


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Día Internacional del Libro

El libro, por un día protagonista

El 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, con la celebración de este día en el mundo entero, la UNESCO pretende fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural. La idea de esta celebración partió de Cataluña (España), donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro, el día de san Jordi.
El éxito de esta iniciativa depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta fiesta mundial.
En muchos países del mundo se han preparado muchas actividades para conmemorar este día.
En Madrid el gobierno regional ha organizado una jornada nocturna con más de 200 actividades culturales relacionadas con la difusión y el fomento de los libros, una jornada que han llamado: "La Noche de los libros"


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Friday, March 31, 2006

LA SALA VALLE INCLÁN ABRE SU CARTELERA CON DIVINAS PALABRAS
El teatro Valle Inclán, del Centro Dramático Nacinal, ha inaugurado su cartelera con una de las obras más conocidas del autor gallego: Divinas palabras. Bajo la dirección de Gerardo Vera, una escenografía compleja y muy detallista, más de una veintena de intérpretes, entre los que destacan Alicia Hermida, ponen en marcha este drama existencial desde el esperpento y lo grotesco no sólo reflejado en el texto sino en la puesta en escena y ejecución de la obra.
Hasta el 9 de abril Madrid podrá disfrutar de esta obra valleincliniana.


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Divinas palabras


Divinas palabras
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El nuevo teatro Valle Inclán inaugura su cartel con una de las obras más representativas del dramaturgo gallego: Divinas palabras, desde las bajezas más esperpentas del madrid del siglo XIX sus personajes luchan por sobrevivir al sufrimiento.


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REMBRANDT, LA LUZ DE LA SOMBRA PERMANECERÁ EN MADRID HASTA JULIO

La Biblioteca Nacional ( plaza de Colón, Madrid) expone hasta el mes de julio casi un centenar de grabados del pintor holandés Rembrandt. Se presentan grabados con diversas técnicas y con la mezcla de las mismas: agua fuerte, buril y punta seca, que tratan diversos temas: retratos familiares y autorretratos, grabados bíblicos y paisajes.


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Cartel de la exposicion


cartel de la exposicion
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REMBRANDT,LA LUZ DE LA SOMBRA, casi un centenar de grabados del genial pintor barroco Rembrandt que se presenta en la Biblioteca Nacional hasta finales del mes de junio.


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Mujer con estufa


mujer con estufa
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Otro de los grabados expuestos en la muestra de la Biblioteca Nacional que permanecerá hasta finales de junio. En este caso se trata de un retrato a cuerpo entero de su primera mujer. El grabado es el ersultado de la mezcla de las tres técnicas de grabado, característica por la que destaca el pintor holandés.


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autorretrato de Rembrandt


autorretrato
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Grabado tras varios tratamientos de agua fuerte y sometido al buril y punta seca. Es una de sus dibujos más tardíos por su aspecto físico. En la exposición se muestra una vitrina con el desarrollo del grabado como dibujo preparatorio. Todos los grabados de Rembrandt los realizaba diractamente sobre la tablilla de cobre es decir dibujaba en "negativo".


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Friday, March 24, 2006

Bienvenido a mi blog

Informe cultural es un blog donde su autor Juan Ignacio Merino intenta aportar un granito de arena en el conocimiento mundial sobre diversas materias culturales desde la literatura, música, teatro, cine, artes plásticas...y la vinculación de éstas con los medios de comunicación ya sean prensa, radio o televisión. Con un afán puramente por amor al arte desde este espacio se fomenta la vuelta a una sensibilidad cultural en los medios de comunicación, valorando en la prensa una información más visual y artística, en radio apostando por el sonido, la voz, la palabra, una radio creativa que recupere esos espacios radiofónicos donde el diálogo, la voz sean lo esencial. Y en este blog se intentará presentar estas alternativas comunicativas.


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